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¿Qué es la Gastritis?

La gastritis es la inflamación del revestimiento del estómago, cuando se presenta por un período corto de tiempo se dice que es aguda, y crónica si se prolonga durante meses o años. Esta inflamación causa, dolor en la parte superior del vientre o del estómago, náuseas y, en ocasiones, vómitos. Por lo general las personas que padecen gastritis crónica, prácticamente dejan de comer.

Una de las causas más habituales de la gastritis es la infección por una bacteria llamada Helicobacter pylori que se trasmite de persona a persona. Pero no es la única causa, existen otros factores como:

La ingesta excesiva de medicamentos como la aspirina y el ibuprofeno.

El estrés o la ansiedad elevada, ya que aumenta los ácidos gástricos y provoca lo que se denomina gastritis nerviosa.

El consumo de alcohol en exceso.

El tabaco.

El abuso de comidas picantes o pesadas.

Las infecciones alimentarias.

Otras infecciones virales (citomegalovirus o herpes simple).

Muchas veces estos factores actúan en conjunto, potenciándose unos con otros. Por eso, si hemos padecido anteriormente gastritis o la sufrimos actualmente, hemos de evitarlos al máximo para prevenir una posible recaída o evitar que se mantenga esta situación, lo que puede llevar a crear hemorragias o un aumento de la posibilidad de padecer cáncer gástrico.

Para quien padece de gastritis, lo mejor sería evitar molestias y malas digestiones. Por ello, recomendamos una serie medidas a tener en cuenta:

  • Comer de manera fraccionada, entre cuatro y cinco veces al día. Poca cantidad por vez.
  • Masticar lentamente.
  • Dejar de fumar.
  • Cenar tres horas antes de acostarse.
  • Evitar el consumo de alimentos grasos, muy salados o muy dulces.
  • Evitar las temperaturas extremas, alimentos o bebidas, muy frías o muy calientes, ya que potenciarían la irritación.
  • Evitar las bebidas estimulantes de la secreción gástrica o que empeoran la digestión como el café, el té, el alcohol, las bebidas de cola o las gaseosas.
  • Incluir en la dieta el consumo de frutas y verduras que aportarán antioxidantes, vitaminas del grupo B y fibra.

Se deberían seguir estas recomendaciones, pero siempre pensando en las tolerancias personales por eso, no hay que limitar la alimentación más de lo necesario.  Se debe intentar que la dieta, dentro de sus restricciones, sea lo más variada y completa posible. Además, ante la mejora, se deberá ir introduciendo de manera progresiva más alimentos en la dieta.

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